Estafas habituales y cómo esquivarlas
Estambul es una ciudad segura con un repertorio pequeño y muy ensayado de trucos dirigidos a los visitantes. En cuanto reconoce la frase de entrada, ninguno funciona.
Los delitos violentos contra turistas son raros aquí. Lo que no es raro es un puñado de timos de confianza que llevan décadas funcionando. Todos empiezan igual: un desconocido inicia una conversación que usted no pidió.
El cepillo del limpiabotas
Un hombre que camina delante de usted deja caer su cepillo. Usted lo recoge y se lo devuelve. Él se muestra agradecido, insiste en limpiarle los zapatos gratis y después dice un precio altísimo, mientras aparecen sus amigos. Qué hacer: no recoja el cepillo. Siga caminando.
"Déjeme enseñarle un buen bar"
Un hombre simpático y bien vestido practica su inglés con usted cerca de Taksim o de Istiklal y luego propone tomar algo en un sitio que conoce. Dentro, unas chicas se sientan a su mesa y la cuenta final llega a cientos de euros, con seguridad en la puerta. Qué hacer: no siga nunca a un recién conocido hasta un local elegido por él. Elija usted el sitio y, si está en un bar que no eligió, salga antes de pedir.
Falsos policías que piden el pasaporte
Alguien de paisano enseña una placa y pide revisar su pasaporte y su efectivo por "billetes falsos". Desaparecen billetes. Qué hacer: los agentes de verdad van de uniforme y no se interesan por su dinero. Diga que irá caminando con ellos hasta la comisaría o el puesto de policía de turismo más cercano. Ahí se acaba.
Mercancía sin precio en los bazares
Una alfombra, una lámpara, un kilo de azafrán que le ponen en las manos antes de mencionar precio alguno; una vez lo tiene usted, llega la cifra, y es enorme. Qué hacer: pregunte el precio antes de tocar nada, pídalo por escrito y sepa que en el Gran Bazar se espera que regatee. Tenga en cuenta que el Gran Bazar cierra los domingos y en los días festivos.
Trucos en las casas de cambio
Una tasa magnífica en el cartel y después una "comisión" encima, o billetes contados deprisa y de menos. Qué hacer: pida por escrito el importe final que va a recibir antes de entregar nada, y cuente el dinero delante del mostrador antes de salir. Use casas de cambio de calles comerciales concurridas en vez de rincones turísticos, o pague directamente con tarjeta.
Taxímetros manipulados y cambiazo de billetes
Un taxímetro puesto en una tarifa equivocada, un rodeo largo o su billete de 500 liras cambiado por uno de 50 al pagar. Qué hacer: use BiTaksi o Uber cuando pueda, diga en voz alta el valor del billete al entregarlo y pida el recibo ("fiş").
La pulsera de la amistad
Alguien le ata una pulsera en la muñeca "de regalo" y después exige el pago. Qué hacer: no ofrezca la mano y diga "hayır, teşekkürler" = no, gracias.
"Hoy está cerrado, mi primo tiene una tienda"
Cerca de Santa Sofía o de la Mezquita Azul, un hombre servicial le dice que el lugar está cerrado por una ceremonia y le ofrece una alternativa, que resulta ser una tienda. Qué hacer: compruébelo usted mismo en la entrada. Los monumentos tienen horarios reales, y los cierres por horas de oración en la Mezquita Azul son cortos.
Si aun así ocurre
- Diga que no con claridad, no dé explicaciones y camine hacia una calle concurrida o hacia una tienda.
- No persiga el dinero por la calle. Nada de lo que pueda ganar allí compensa el riesgo.
- Fotografíe lo que pueda: un recibo, la fachada del local, una matrícula.
- Llame al 112 para la policía (el 155 y las demás líneas de emergencia se atienden ya a través de él), o busque a la policía de turismo en Sultanahmet, acostumbrada a tratar con visitantes.
- Abra la app y escriba a su representante. Puede llamar al establecimiento, traducir y ayudarle a presentar una denuncia; y si su tarjeta lo incluye, ponerle en contacto con un abogado.
Si pagó con tarjeta, contacte a su banco el mismo día: un pago con tarjeta a menudo se puede reclamar, y el efectivo no.
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